La valoración externa del Qhapaq Negro
Desde el primer momento que surgió la idea de hacer este libro, se pensó en que debía ser contado desde la mirada de los propios actores. Pero en este capítulo, hemos querido incluir la mirada de personalidades y autoridades destacadas en el campo religioso, cultural y artístico que ayuden a completar y entender con su propia perspectiva lo que significa el Qhapaq Negro de Paucartambo desde las diferentes aristas que conforman su integralidad.
Arzobispado del Cusco
A los miembros de la Cuadrilla Mayor Qhapaq Negro de Paucartambo
Monseñor Richard Daniel Alarcón Urrutia
Arzobispo Metropolitano del Cusco

Con mucha emoción, expreso en estas líneas, mi profunda devoción a la Santísima Virgen del Carmen de Paucartambo y mi admiración por la Cuadrilla Mayor QHAPAQ NEGRO que a lo largo de estos últimos 50 años ha venido acompañando las festividades de la Virgen.
Hablar de la Virgen del Carmen es hacer memoria agradecida de la presencia maternal de la virgen María en el largo camino histórico de la iglesia, desde Pentecostés hasta los días de nuestro tiempo. A través de los siglos, los fieles hijos de la iglesia, han manifestado de muchas maneras su gratitud y filial confianza en la Virgen María como Madre de la Iglesia. Este amor de hijos se ha visto correspondido con numerosas apariciones de la Virgen, en diversos lugares y en diversos tiempos, siempre trayendo un mensaje de amor, consuelo y llamado a la fidelidad de la fe y del compromiso cristiano. María siempre nos repetirá la frase del evangelio: “Hagan lo que Él les diga”. Su mensaje es un llamado de atención como una buena madre lo hace con sus hijos.
Una de estas manifestaciones históricas es la devoción a la Virgen del Carmen, devoción que viene de los primeros siglos de la iglesia. Con la llegada de los primeros misioneros venidos de España, nos trajeron la devoción a la Virgen del Monte Carmelo y esta devoción ha calado tan hondo en el corazón de los peruanos que ha perdurado por los siglos y aún hoy sigue vivo y latente.
La presencia de la devoción a la Virgen del Carmen de Paucartambo tiene un marco muy especial, porque está envuelta en una historia que se entrecruza con la leyenda y que nos despierta una curiosidad. ¿Cómo llegó la imagen de la Virgen a Paucartambo y por qué? Lo importante es que la Virgen está al lado de sus hijos y cumple con su misión de ser la Madre de los paucartambinos y está para irradiar su amor y protección, ella recoge las alegrías y las penas de sus hijos.
La devoción de sus hijos se ha mantenido a lo largo de los siglos y se ha enraizado en el corazón de los paucartambinos hasta el día de hoy. Estoy seguro que no habrá un solo paucartambino que no tenga en su corazón grabado el amor a su Mamacha Carmen.
Si hay algo de lo que los hijos de Paucartambo se enorgullecen de su Virgen del Carmen es su coronación pontificia realizada por el Papa San Juan Pablo II un 03 de febrero de 1985. Este acontecimiento se celebra todos los años y se mantiene vivo el homenaje de la iglesia universal a la venerada imagen de la Virgen del Carmen, haciendo de esta devoción un privilegio para la iglesia del Perú y del mundo entero.
Como es propio de nuestra cultura, la devoción a la Virgen del Carmen se ha revestido de las costumbres tradicionales expresadas en las danzas, vestuarios, músicas y cánticos, riquísimas viandas y otras organizaciones populares que hacen de la fiesta patronal de la Virgen del Carmen una celebración fastuosa y admirable. Por esta razón la fiesta de la Virgen de Paucartambo ostenta el valioso título de Patrimonio Cultural de la Nación.
Llegar a Paucartambo en el mes de julio y en los días de la fiesta patronal, es una experiencia religiosa inolvidable. Es una experiencia tan hermosa que cuando uno retorna se siente lleno de fe, emoción y paz. Además, salimos enriquecidos de nuestra cultura religiosa.
Cabe destacar la presencia y participación de una de las cuadrillas más representativas en la fiesta de la Virgen del Carmen, como la Cuadrilla Mayor QHAPAQ NEGRO, a quienes les hago llegar mi saludo con mucho cariño y mi felicitación por estar celebrando sus 50 años de reaparición. Reconociendo su actitud solidaria al llamado de la Parroquia.
He tenido oportunidad de documentarme sobre el rico historial que conlleva esta danza tan representativa, desde los albores de la devoción mariana y carmelitana.
Todas las manifestaciones que adornan esta cuadrilla están llenas de historia y transmiten un mensaje profundo y nos llaman a una seria reflexión.
Sus vestuarios que hacen un juego maravilloso con los movimientos rítmicos, bien sincronizados con una coreografía rica en arte, belleza y armonía, hacen de la Cuadrilla una de las más hermosas expresiones de fe y cultura en la fiesta de la Virgen Paucartambina.
Un aporte muy especial de la cuadrilla es la entonación de la Misa Paucartambina, que se canta en la Misa central de la fiesta, a los pies del trono de la Santísima Virgen y que despierta una emoción tan grande y le da un ambiente místico muy especial. Estoy seguro que la Virgen del Carmen se siente muy honrada y agradecida por que cada año recibe el cariño de sus hijos congregados en su Cuadrilla Qhapaq Negro.
Quiero terminar este artículo expresando mi saludo y felicitación a todos los integrantes de la Cuadrilla Mayor Qhapaq Negro de la festividad de la Virgen del Carmen de Paucartambo y rendir un homenaje muy sentido a los carguyoq y todos los que a lo largo de estos 50 años han contribuido a la buena organización y mantener viva la fe y la devoción a la Santísima Virgen, a quien le pido de corazón que los colme de las bendiciones divinas y su permanente intercesión por todas sus familias.
Con todo amor y cariño les imparto de corazón mi bendición paternal.
Fuente: Libro Qhapaq Negro, páginas 190–191. Sección «La valoración externa del Qhapaq Negro». Aporte de monseñor Richard Daniel Alarcón Urrutia, arzobispo metropolitano del Cusco.

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